Tras el éxito conseguido en la Expedición Turpial cruzando la
selva amazónica en globo durante el pasado 2001 y siguiendo la misma
filosofía de explorar las zonas donde la Naturaleza se expresa con toda
su identidad, apostamos esta vez por la magia y el misterio del continente africano,
nos proponemos una nueva meta, explorar una parte inaccesible del desierto del
Sahara desde el aire. La expedición partirá desde España
en 2 vehículos 4x4 por tierra para adentrarse en el corazón de
Mauritania y a partir allí, donde la arena hace inaccesible el paso a
los vehículos, seguir con nuestra travesía del desierto en globo.
Mauritania es un país muy desconocido. Más de un millón
de km2 de desierto con una población de tan solo 2,5 millones de personas,
limitado por el oeste por el océano Atlántico y por arenas del
desierto del Sahara por todos sus demás flancos, teniendo como vecinos
Marruecos al norte, Argelia y Mali por el este y Senegal al sur.
El globo aerostático de aire caliente es el aparato de vuelo más
antiguo y a la vez el menos evolucionado. Compuesto por una barquilla de mimbre,
un quemador de propano y una envoltura de tela el globo se desplaza a merced
del viento, en total armonía con el medio natural.
Nuestro principal objetivo es realizar una travesía trans-sahariana en
globo aerostático, despegando desde un enigmático cráter
natural “Le Guelb er Richât”, el cual es solo visible desde
el aire, y cruzando un mar de dunas totalmente inaccesible para cualquier tipo
de vehículo “Ouarane”. El acceso a esta parte del desierto
es tan solo posible con camellos o bien por el aire, con un globo aerostático.
Para ello saldremos de España en 2 vehículos 4x4 , entrando al
continente Africano por Ceuta, cruzando todo el país de Marruecos por
la costa y entrando en Mauritania por Nouâdhibou. Desde aquí nos
adentraremos hacia el este hasta el corazón del desierto en la zona de
Atar, hasta donde el paso con vehículos no sea posible, para iniciar
aquí las etapas por aire.
Tenemos prevista una travesía de 3 o 4 días realizando varios
vuelos sin asistencia por tierra, es decir, donde nuestro único medio
de transporte, vivienda y comida será a bordo del globo y a merced del
viento. De este modo pretendemos cruzar este mar de dunas de unos 300 km volando
varias horas al día y aterrizando en las dunas hasta conseguir llegar
de nuevo a una zona accesible para nuestros vehículos de seguimiento.